2.3.10

María, la virgen…


No he podido dejar de pensar últimamente acerca de la virginidad vitalicia que tan devotamente dan los católicos a María, la madre de Jesús, y por que la religión cristiana, necesita tanto que la naturaleza de María antes y después de la concepción de Jesús sea la de virgen. Y lo más importante, más allá de que si realmente es virgen o no, de donde surge la relación directa de la conservación de su himen, con la pureza, la divinidad, y la dignidad de recibir a su “salvador”.
Después de tanta insistencia y tanta pasión que ponen por defender este principio, solo le queda a uno preguntarse: ¿por que para los católicos y otras sectas del cristianismo es tan necesario que María la madre de Jesús sea virgen? He aquí pues algunas conclusiones a las que he llegado.
Tomando los textos como fuente, María fue virgen hasta antes de la concepción de Jesus, asi lo dice un relato bíblico: "Y al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre que se llamaba José, de los descendientes de David; y el nombre de la virgen era María. Y entrando el ángel, le dijo: ¡Salve, llena de gracia! (Gracia Plena) El Señor está contigo; bendita eres tú entre las mujeres." Lucas en 1:26 al 28
Sin embargo después de el “milagro de la concepción” no hay ningún texto que afirme que ella siguió siendo virgen, por el contrario, muchos textos afirman que Jesús tuvo hermanos, en uno de estos textos el apóstol Pablo nombra a: “Santiago el menor, el hermano del señor”. Como era de esperarse después de compartir este texto con distintos creyentes me dieron como respuesta que no hay que tomar esos textos de manera literal y que Pablo pudo haberse referido en un sentido coloquial a cualquier seguidor de Jesús; pero es evidente que si aceptamos este argumento caemos de nuevo en ese relativismo tan conveniente y tan falto de un criterio lógico y sólido que han forjado a través de los años los cristianos como escudo ante las críticas y cuestionamientos de los textos de su libro sagrado, es decir, el decir: “tienes que interpretarlo, no lo tomes literalmente”. Pero por que los católicos, digo yo, cuando ven algo que es digno de ser discutido acerca de sus creencias y de los escritos de la biblia, toman esta posición, y luego arbitrariamente cuando se trata de otros textos los toman de manera literal, no como una poesía, no como una metáfora, si no como “palabra de dios”, ese tipo de lógica o ilógica que toman es escandalosamente poco ética.
Pero dejemos de lado la defensa del catolicismo, y vayámonos a la profundidad de este asunto. Hace poco leía algunos textos de Nietzsche y encontré la explicación genial -que solo alguien como Nietzsche la puede dar- para este problema: “María debe ser virgen para satisfacer el morbo del hombre por las mujeres vírgenes al igual que ponen a Jesús como un santo apuesto para la atracción de las mujeres esta dos cosas son subconscientes.”.
Acá podemos ver el trasfondo, el mensaje subliminal, y profundamente arraigado en los prejuicios hacia el sexo que tuvo y que tiene la sociedad y la moral judeo-cristiana. El morbo de una sociedad completamente degenerada por la inmadurez sexual.
El simple hecho de que se asocie virginidad con pureza, es reprochable, es decir, si María no es virgen deja de ser pura. ¿Es que acaso una mujer por tener sexo se ensucia?; ¿su espiritualidad se ve disminuida? ¿Una mujer virgen es más digna que una madre de familia? ¿Si a María la hubiera penetrado un hombre hubiera sido menos digna?
El sexo a lo largo de la tradición judeo-cristiana ha sido objeto de desprestigio. Una actividad tan natural, vital y placentera como es está a sido catalogada entre otras cosas de: pecado, sucio, impuro, banal, decadente, etc. En general como una dimensión mundana del hombre, que debe ser reprimida. ¿Como algo tan natural, tan ligado a nuestra existencia, motivo de goce, de felicidad entre las personas puede terminar siendo algo que impediría que María ser digna? Es este tipo de pensamiento inmaduro y profundamente intolerante con la naturaleza del hombre lo que lleva a que los creyentes de esta doctrina formen mitos e ideas alienadas y completamente desfasadas acerca de la mujer. Como por ejemplo el rechazo a una mujer por no tener el himen intacto. Puedo terminar afirmando que este tipo de creencia lleva a la alienación, es generadora de desigualdades de género y culpable entre otras cosas de que una mujer se vea privada del placer de la actividad sexual libre y responsable antes de un contrato, como lo es el matrimonio. Es así como los argumentos en defensa de parte de algunos creyentes aludiendo de que es un ataque a sus creencias que se cuestionen sus tradiciones, pensamientos y estructura moral pierden toda validez, debido a que creencias como estas ligadas a una serie de principios basados en una sexualidad inmadura, aliena a la sociedad, vuelve antinatural lo natural, y censura un principio de supervivencia y de placer. Sin embargo la venganza del eros frente a sus captores es dulce, y es reconfortante ver cada vez más personas que recuperan su libertad en las calles y en las camas.